Quinta Das Aveleiras
Servicios principales
- The lagest option:
- 6 huéspedes
- 3 camas
- 2 dormitorios
Ubicación
La villa Quinta Das Aveleiras Torre De Moncorvo está situada a 500 m de Museu do Ferro y cuenta con una piscina con patio. Con una terraza, esta villa está situada a unos 4 km del Zimbro.
Este agroturismo se encuentra a 100 km del aeropuerto Vila Real y a un corto paseo de puntos de interés cultural como la Iglesia Matriz de Torre de Moncorvo. Los huéspedes apreciarán la proximidad a lugares históricos como el Pillory of Torre de Moncorvo, que está a 750 metros.
La villa Quinta Das Aveleiras ofrece vistas al jardín para que los huéspedes disfruten. El establecimiento dispone de un cuarto de baño con bidé, un inodoro separado y ducha. Los cuartos de baño también están equipados con secadores de pelo, artículos de aseo y toallas para tu comodidad.
La villa Quinta Das Aveleiras viene con una pequeña cocina junto con cafetera, nevera y una tostadora. Los huéspedes pueden cenar en el restaurante Restaurante O Lagar, situado a tan solo 7 minutos a pie. En la villa puedes alquilar bicicletas, y la zona es popular para practicar senderismo, tenis sobre hierba y ciclismo. Este alojamiento ofrece zona de pícnic y zona de juegos.
Reseña de un crítico de hotel
Quinta Das Aveleiras fue una experiencia encantadora desde el momento que hicimos la reserva. María nos recibió con una cálida amabilidad y nos sorprendió con una canasta de bienvenida repleta de productos locales. La casa es un auténtico refugio: con un diseño rústico, una cocina completamente equipada y un salón donde relajarse es un placer. Pero, lo mejor, sin duda, son las increíbles vistas a las montañas que se disfrutan desde la piscina, un lugar perfecto para desconectar. Aprovechamos la tranquilidad del entorno natural y realizamos paseos en bicicleta que nos permitieron explorar la belleza de Torre de Moncorvo. La variedad de árboles frutales del lugar hizo que cada rincón parecía estar lleno de vida. Si algo tengo que recomendar es que lleven consigo algo de comida, ya que, aunque hay restaurantes a pocos minutos, la comodidad de cocinar en un espacio tan acogedor es de agradecer. Sin duda, una estancia para recordar, ya sea solo o en buena compañía. ¡Volveré!